Tengo ganas de decirle a Mono que lo quiero mucho. En verdad, cada día lo quiero m
ás. Pero, mientras más yo me alegro con su presencia, más él se molestan con la mía y lo sé muy bien. Ayer lo vi más bonito que nunca. Y, como siempre, tenía ganas de abrazarlo mucho, de arroparlo con mis alas y pedirle que no se vaya, que se quede conmigo a calentar mi nido, que lo necesito y que quiero amanecer junto a él para luego hacer nada. Comer, dormir y ser felices. Esa es la vida que quiero para los dos. Nada más. Pero Mono no me hace caso. Es más, siento que me desprecia. Que me tiene cólera. Las cosas entre nosotros han cambiado. Y no hablo del cambio que tuvieron hace ya un buen tiempo. Sino que ahora, cuando las cosas estaban mejorando, estamos volviendo a retroceder. Esta semana nos hemos peleado varias veces, y sé [él también] que han sido por gusto. Ay, Mono, cuándo te darás cuenta que te extraño mucho? es que ya lo sabes y me ignoras a propósito? Quiero dedicarte cuacs al oido más una canción de cuna.